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La globalización del fútbol: ¿quién gana?

La globalización del fútbol: ¿quién gana?

El fútbol lleva varios años “sembrando” en Estados Unidos y Asia. No es extraño, pues el potencial de negocio es enorme en ambos mercados.  Especialmente en algunos países asiáticos donde una emergente clase media está ávida de tendencias occidentales. La Liga, la Premier League o la FIFA quieren adelantarse a la NBA o la NFL en la conquista de ese mercado asiático. Y parece que el esfuerzo realizado está empezando a dar sus frutos. Pero, ¿es todo positivo en la globalización del fútbol? Como en otras industrias ya globalizadas, habrá perdedores y ganadores.

¿Es realmente el fútbol una industria global?

Utilizando un razonamiento académico para contestar a la pregunta, debemos mirar a los flujos de inversión extranjera y al nivel de intercambio comercial. Y sabemos que más de la mitad de los clubes de 1ª y 2ª división en Inglaterra pertenecen a inversores extranjeros. Sólo en la Premier League, el 20% están controlados por inversores americanos. En el resto de Europa, inversores chinos o árabes ya controlan o participan en clubes como el Milan, PSG, Málaga, Español, etc… y mi Atlético de Madrid.

En sentido opuesto, clubes como el Manchester City ya han abierto franquicia en países como Estados Unidos (New York City) o Australia (Melbourne City). También están estudiando comprar un equipo en la Super Liga de China.  Y acaban de cerrar un acuerdo con el Lleida en España. Mi Atlético de Madrid invirtió en una franquicia en la India (Atlético de Kolkata), pero acaba de romper el acuerdo. Más acuerdos están al caer.

El Blog de Rafael Ramiro
Importe en fichajes (mercado de invierno 2016)

Si miramos el intercambio “comercial”, aquí podemos hablar de los fichajes que se realizan entre las diferentes ligas nacionales. Y claramente el número de traspasos y el importe económico asociado no ha hecho más que crecer en los últimos años. Hasta este verano, con los fichajes de Neymar y Mpape por el PGS por un importe total cercano a los €400 millones, era el mercado chino el que impulsaba el negocio. Llamativos fueron los fichajes cercanos a los €50M por jugadores como Lavezzi (PSG), Ramires (Chelsea) o Jackson Martínez (Atlético de Madrid).

¿Quién gana?

El crecimiento internacional de una industria genera oportunidades de negocio y de empleo a sus participantes tradicionales. En primer lugar para los jugadores en activo, que disponen de más “mercados” donde jugar y disfrutan de fichas más elevadas. Y mejorando significativamente sus contratos publicitarios.  Sólo en ficha anual, Tévez gana en China casi €40M. Poco menos de la ficha anual de Ronaldo, Messi o Neymar. Oscar y Hulk también disfrutan allí de una ficha anual superior a los €20M. No obstante, el premier chino, Xi Jinping, ya ha ordenado implantar un tope salarial en la liga china para desincentivar la llegada de jugadores extranjeros.

También los jugadores “retirados” están viendo revalorizar sus cachés o simplemente disponiendo de nuevas formas de seguir viviendo del fútbol.  Como comentaristas deportivos, entrenadores, mánagers de clubes o representantes de jugadores. De hecho, muchos de ellos ganan más ahora que en sus mejores tiempos de “peloteros”.

Incluso podemos decir que también ganan las grandes ligas europeas, sus clubes de fútbol y las cuidades donde están erradicados. El beneficio aquí se muestra de diferentes formas. Para un club que esté saneado, tenga una trayectoria histórica sólida y sea competitivo la globalización refuerza su posición. Le permite monetizar todo el potencial de su marca a nivel global a través de los derechos televisivos, contratos comerciales y la expansión de sus franquicias en otros países. Ya hemos comentado los casos del Manchester City o el Atlético de Madrid.

Pero el beneficio también se presenta para clubes o ciudades que están atravesando problemas económicos y deportivos. Para estos, el interés de nuevos inversores en participar en esta industria les permite revitalizar sus proyectos y marcas.

¿Y quién pierde?

Desde mi punto de vista, el aficionado tradicional. Aquel que realmente sigue a su equipo y se identifica con sus colores y sentimientos. Aquel que, junto a familiares y amigos, siempre ha disfrutado o sufrido con los vaivenes del equipo de sus amores. Eso se ha perdido.

La profesionalización del “negocio”, condición básica para la globalización de cualquier industria, no permite sentimentalismos. Podremos engañarnos ( o dejar que nos engañen) con más y mejores recursos de marketing. Pero el amor por la camiseta y el escudo son incompatibles con las reglas de una industria globalizada y cada vez más competitiva.

Conozco muchos padres que ya no pueden permitirse (o no deberían) asistir a los estadios con sus hijos en España. Y esto no ha hecho nada más que empezar pues cada vez será más caro. Y eso, si podemos ir a verlos al estadio. Hoy leo en el FT que La Liga se plantea que algunos partidos oficiales se jueguen en China o Estados Unidos… Menos mal que las líneas aéreas se han puesto a competir por los vuelos transatlánticos y nos pondrán el coste del billete a Nueva York más barato que el del Metro de Madrid. Pero difícil lo tiene La Liga: en 2008 la Premier League lo intentó y fracasó.

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Rafael Ramiro

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Comments (2)
Luis Expósito • 12 meses ago

Un artículo muy lúcido, el inflacionista mercado del fútbol se está convirtiendo en una locura difícil de sostener, pero si algo tiene España son futbolistas, de manera que se abren muchas perspectivas profesionales a nivel global y nuevas posibilidades económicas para nuestros equipos.

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Rafael Ramiro • 12 meses ago

Gracias por tu aportación Luis! Que viniendo de un experto en temas futbolísticos le da mucho mas valor. Un abrazo!

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Por favor, exprésate con amabilidad, todos lo agradeceremos.

By Daniele Zedda • 18 February

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By Daniele Zedda • 18 February

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