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Más trabajo y menos empleo. ¿Estamos preparados?

Más trabajo y menos empleo. ¿Estamos preparados?

El impacto que la innovación tecnológica está teniendo en el empleo es un asunto ”caliente” para los medios y las empresas. Nos avisan que los robots, internet o la automatización van a acabar con nuestros empleos en este mundo globalizado. Y que, esta vez sí, nuestros hijos van a vivir peor que nosotros. A lo largo de la historia esta profecía ha sido “trending topic” cada vez que el mundo asistía al nacimiento de grandes descubrimientos. Pero nunca se ha cumplido en el largo plazo. Siempre, a pesar del impacto negativo inicial en ciertos empleos, el resultado global en el desarrollo económico ha sido positivo. ¿Será esta vez verdad? ¿Estamos preparados para ese escenario? Puede ser que esta vez sea diferente, ya que pienso que habrá más trabajo pero con menos empleo en el futuro. Y creo no estamos preparados para ese escenario, al menos en España.

La importancia de la educación y formación

Esta semana he participado en un encuentro formativo organizado por el diario Ideal y la Cámara de Comercio de Granada. Varios ponentes hemos compartido nuestra visión sobre el “nuevo empleo y nueva formación”, con unas conclusiones que no invitan al optimismo. Alguno puede pensar que eso ya da igual; que el fenómeno del emprendimiento va a solucionar el grave problema del desempleo en nuestro país. Pero no va a ser así, ni mucho menos. Tenemos que mejorar, y mucho, nuestra oferta educativa y formativa. Un cambio de enfoque en los modelos educativos de los colegios, las universidades y, especialmente, de los procesos formativos en las empresas.

La innovación tecnológica y la globalización han modificado el entorno en el que nuestras empresas compiten. Pero la educación que reciben nuestros hijos y el modelo que siguen las empresas para formar a sus empleados apenas ha cambiado. No podemos apoyarnos únicamente en unos salarios bajos para ser competitivos en el exterior. Es necesario que invirtamos en nuestros recursos humanos, en nuestro talento, para adaptarlos a los nuevos modelos de gestión y producción en las empresas.

El Blog de Rafael Ramiro
Rafael Ramiro en la Cámara de Comercio de Granada

Empleado o trabajador

Una de las conclusiones que salieron de este encuentro hace referencia al empleo. Por un lado, las empresas buscan contratar servicios con una mayor flexibilidad, tanto en el lugar de prestación de los mismos como del grado de compromiso laboral. Pero no renuncian a exigir una alta especialización en la función requerida y una capacidad de adaptarse a los procedimientos propios de la empresa. Por otro lado, las nuevas generaciones no están tan condicionadas por asegurarse un empleo de medio o largo plazo. Y valoran positivamente esa flexibilidad que les ofrecen las empresas. Entonces, ¿cuál es el problema?

Pues que para que este modelo funcione es necesario que ambas partes sean capaces de ejecutarlo. Pero, desgraciadamente, en España todavía no estamos capacitados para ello. Parte del origen del problema tiene que ver con el tipo de formación que reciben los estudiantes en las universidades y los trabajadores en las empresas.

Una insuficiente formación universitaria centrada en el conocimiento

Todavía hoy, en España, prima dominar (memorizar?) el conocimiento de las materias sobre el desarrollo de las habilidades personales necesarias para aplicarlo. Y este asunto pone en desventaja a nuestros jóvenes respecto a los de otros países europeos, norteamericanos y asiáticos. Los planes de estudios comienzan a incluir estos aspectos como obligatorios, pero las infraestructuras, personal docente y una cultura del examen final escrito no ayudan a ponerlos en práctica. Urge mejorar la formación de estas capacidades sin renunciar a la excelencia en el dominio del conocimiento.

Tampoco nos ayuda el afán que tenemos los españoles por la “titulitis”. Nos fijamos más en el número de títulos que nos proporciona unos estudios universitarios que en la importancia que destinan a desarrollar esas capacidades o habilidades personales. Aunque ello nos lleve a retrasar nuestra incorporación al mercado laboral. Estudios continuados de 4, 5 y hasta 7 años antes de trabajar a tiempo completo durante un periodo superior al año. Una desconexión grave entre el universitario y el mundo real. Podíamos copiar del Reino Unido, donde ofrecen grados (llamados “sándwiches”) muy vinculados con las empresas.  El alumno estudia los 2 primeros años, luego trabaja 1 año a tiempo completo en una empresa, y finalmente vuelve otro año para terminar su formación y graduarse. Con 20 años ya has experimentado lo que es trabajar.

Por último, la formación dual y los ciclos de formación profesional medio y superior están denostados por todas las partes. Este tipo de formación beneficiaría tanto a empresas como a muchos jóvenes (y no tan jóvenes) que no disponen de la capacitación necesaria para incorporarse al mundo laboral. Pero tampoco somos capaces de desarrollarlo como si lo han hecho otros países como Alemania.

Una formación empresarial poco adaptada a las necesidades actuales

Respecto a la formación que ofrecen las empresas, sigue estando liderada y gestionada por los departamentos de Recursos Humanos. Las empresas fijan planes de formación transversales y específicos que no siempre dan los resultados esperados. Esto sucede, en parte, porque priman los aspectos económicos, logísticos y de cumplimiento de objetivos cuantitativos de formación sobre las necesidades particulares de cada persona. El departamento de recursos humanos, por medios propios o a través de prestadores externos, organizan cursos donde es necesario alcanzar un mínimo de participantes. Y es entonces cuando agrupan personas con perfiles y necesidades de formación dispares. Esta es la realidad. Con muchos “managers” y participantes descontentos, pero logrando alcanzar los objetivos cuantitativos de formación en la empresa.

Creo que es necesario que los “managers” tengan una mayor decisión en el tipo de formación que deben recibir las personas que dirigen. Y que se amplíe la formación de esos “managers” para que no sólo “gestionen”, sino que “lideren”, “motiven” y “formen” a sus equipos.

Una formación continua inexistente

Nos queda comentar quién debe liderar y hacerse cargo de la formación continua que ya es imprescindible para los trabajadores se mantengan sus competencias. Ya ha quedado atrás el modelo donde con unos estudios universitarios, un master y algo de formación en la empresa se podía desarrollar una carrera profesional plena. La aceleración en los cambios económicos y sociales exigen una actualización constante de las capacidades y conocimientos de los trabajadores. Y eso está requiriendo una formación continua por parte del trabajador si quiere seguir siendo “contratable”.

Pero aquí volvemos a salir desde muy atrás en España. En nuestro país nadie (o muy pocos) invierten en su formación con medios propios o pidiendo recursos prestados. Estamos acostumbrados a que la formación nos la paguen nuestros padres, la empresa o el Estado. Pero nosotros mismo no nos vamos a financiar. Es mejor comprarse una casa, un coche o irse de viaje con los amigos. Pero así no vamos a ir muy lejos.

Siento no parecer muy positivo, pero realizar un análisis franco de la realidad es la mejor forma de identificar por dónde debemos mejorar nuestra oferta educativa y formativa. Los españoles somos muy creativos y proactivos, pero necesitamos mejorar nuestras habilidades personales para trabajar mejor y poder seguir siendo competitivos en el exterior

 

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Rafael Ramiro

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Comments (6)
Javier MªGonzalez Tejera • 3 meses ago

Estimado Rafa; Coincido en tu análisis al 100% y no lo considero pesimista sino descriptivo de una realidad a la que si no nos enfrentamos , nunca solucionaremos. Uno debe buscar su formación continua en su carrera desde el principio y ser el responsable de no quedar obsoleto por no ser financiado. Por ultimo,, destacar que la experiencia es fundamental para continuar formándote con lo que creo que debemos animar a que se establezcan etapas de formación en lugar de formarse esos 7 años antes de empezar.,y luego parar o esperar que ese famoso y peligroso “ Training on the Job” ( justificación para no invertir en el talento en las empresas) sea lo que te forme. En muchas ocasiones puede que te deforme. Muchas gracias

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Rafael Ramiro • 3 meses ago

Gracias por tus comentarios Javier! A ver si entre todos logramos que avancemos en esta dirección. Gracias!

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Javier • 3 meses ago

Muy buena descripcion de los problemas de la educación univesitaria española

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Rafael Ramiro • 3 meses ago

Gracias Javier!

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carlos perez castro • 3 meses ago

Hola Rafa; el hecho de que con anterioridad no haya ocurrido, no justifica que esta vez tampoco vaya a ocurrir; los elementos de hoy en día son en algunos aspectos muy diferentes a los de otras revoluciones industriales; la velocidad con las que se producen y se expanden los cambios hoy en día es exponencialmente mayor que hace 50 o 100 años, y los avances que se han producido y se van a producir, también van a ser mucho más rápidos. Luego seguro que nos adaptaremos, pero en el interin podemos sufrir mucho (las empresas de EEUU empiezan a relocalizar sus fábricas que tenían en China: con robots, los salarios bajos ya no son tan importantes, y aunque la tasa el empleo en EEUU se mantiene, los salarios han ido bajando los últimos años.......) En España como casi siempre iremos por detrás de otros, entre otras cosas porque los gobiernos han ido utilizando la educación como arma electoral, y no hay ideas claras. Según van pasando los años estoy más convencido que nuestra formación es mala; muy mala (enseñamos a memorizar y no a pensar; se adquieren conocimientos muy vastos, y no sabemos hacer las cosas que llevan a las empresas al éxito)...... Y además tenemos a los gobiernos entretenidos con otros asuntos....

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Rafael Ramiro • 3 meses ago

Gracias Carlos! Seguimos alienados en (casi) todo.... -:)

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Por favor, exprésate con amabilidad, todos lo agradeceremos.

By Daniele Zedda • 18 February

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By Daniele Zedda • 18 February

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