" /> ¿Estamos preparados para una desglobalización en el siglo de Asia? | RAFAEL RAMIRO
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¿Estamos preparados para una desglobalización en el siglo de Asia?

¿Estamos preparados para una desglobalización en el siglo de Asia?

El mundo occidental, liderado por Estados Unidos y Europa, ha marcado las pautas económicas y sociales del mundo durante los últimos 200 años. Pero no siempre ha sido así. En 1820, más del 50% del PIB mundial se generaba en Asia. Una proporción que el continente asiático ha recuperado durante la década que acabamos de pasar. Y sigue subiendo. Al mismo tiempo, el orden internacional establecido por los países occidentales en 1944, con el acuerdo de Bretton Woods y la creación de instituciones como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, está en entredicho. Principalmente porque China e India, quienes representan a 1 de cada 3 personas que viven en el mundo, quieren recuperar su cuota de poder geopolítica. Con Trump preocupado con su America First, y un Boris Johnson empeñado en marcar diferencias con el resto de Europa, repasemos en este artículo si estamos preparados para una desglobalización en el siglo de Asia.

¿Qué hemos conseguido desde 1944?

Mucho y bueno. El mundo en general, y su economía en particular, ha disfrutado del periodo de crecimiento y mejora de las condiciones de vida más longevo de la historia.

  • Crecimiento del PIB mundial a tasas anuales superiores al 3% de manera ininterrumpida (salvo 2009). La riqueza mundial generada en 2019 habrá llegado casi a los $90B.
  • Crecimiento del comercio internacional hasta alcanzar casi el 30% del PIB mundial. Una cuota muy superior al 6% con el que se inició la década de los 50.
  • Crecimiento de la población mundial en 2.700 millones de personas, superando actualmente los 8.100. Un aumento del 50% en 75 años.
  • Reducción de la población que vive en la pobreza extrema por debajo del 10%. En los años 40 superaba el 70%.
  • Incremento de la alfabetización de la población por encima del 85%. A mediados del siglo pasado no llegaba al 50%.
  • Niveles de desempleo en mínimo históricos, con tasas entre el 2,5% y el 4,5% en países como Japón, Estados Unidos, China, Alemania o el Reino Unido. La Unión Europea ha logrado situarla en el 6,3%.

Adicionalmente, desde la Crisis Financiera de 2008, los bajos niveles en los tipos de interés y la inflación no están creando los problemas que originaron en los años 70 y 80.

Pero ¿tiene buena pinta el futuro para los europeos?

Este punto no está tan claro. Porque la economía mundial está más regionalizada que globalizada. De hecho, el 70% del comercio internacional en Europa se realiza entre los países de la misma región. Ese dato alcanza el 60% en América y el 55% en Asia. Además, creciendo por el efecto de las cadenas de aprovisionamiento regionales que empujan enormemente del comercio de bienes intermedios.

Si la guerra comercial entre Estados Unidos y China se retoma después de las elecciones de noviembre (y hay muchas posibilidades de que ocurra), la economía mundial volverá a tender hacia la regionalización económica y geopolítica. Con la consiguiente competencia entre las distintas “regiones”.

Si se cumple este supuesto, la Unión Europea (ya sin el Reino Unido) presenta algunos aspectos que deben preocuparnos.

  • Durante la última década, el crecimiento económico anual no ha superado el 2%. Muy por debajo del 3,5% de Estados Unidos o del 7,5% de China o India.
  • Su población envejece, con un crecimiento estancado o en negativo. Los 650 millones de europeos que se estiman para el año 2050 tendrán que competir con los 5.000 millones de asiáticos o los casi 3.000 millones de africanos.
  • Además, en países como Alemania, en el 2030 habrá sólo 2 personas en edad de trabajar por cada persona con más de 65 años. Esto sólo anticipa problemas, porque actualmente en Europa menos del 8% de este colectivo de mayores mantiene algún tipo de actividad laboral. Una ratio muy alejada del 31% de Estados Unidos, 36% de China o de más del 40% en Japón, Korea del Sur e Indonesia.
  • También el bajo crecimiento de la productividad en Europa durante la última década no nos permite ser optimistas.
  • Finalmente, y probablemente lo más preocupante, Europa tiene un modelo de gobierno que exige el alineamiento de las decisiones de 27 estados soberanos. Una tarea que ha funcionado hasta ahora, pero que el auge de los nacionalismos y la proliferación de políticas proteccionistas ante un escenario de bajo crecimiento pueden llevar al bloqueo institucional. Y si el futuro va de competencia entre regiones, la capacidad de actuar rápido y de forma unificada se supone crítica.

Estados Unidos, China y otros países en Asia tienen mejores perspectivas

Donald Trump está utilizando la fuerza que supone disponer del mayor mercado interior del mundo, de la moneda que quieren todos y de su liderazgo tecnológico y abundancia de recursos naturales para eliminar el multilateralismo como mecanismo para decidir los asuntos internacionales. Por ejemplo, lograr la autosuficiencia energética y ser el país con mayor producción de petróleo del mundo son condiciones que refuerzan su poder para imponer sus deseos.

Estados Unidos lleva desde junio de 2009 con crecimiento positivo. El periodo más largo de su historia. Y todo este año lo seguirá haciendo. También sigue creando nuevos empleos desde agosto de 2010. Su economía supone el 24% del PIB mundial, superando los $21B. Pero mantiene el mayor déficit comercial que cualquier otro país. De una manera crónica y permanente. Y financia más del 75% del presupuesto de la OTAN, asumiendo el coste principal de mantener el orden mundial implantado en 1944. Son 2 espinas clavadas en el “mercantilista” Trump que no va a parar hasta que logre equilibrar la situación. Este año Europa va a ser su objetivo.

China e India aglutinan el 35% de la población mundial. Y todo Asia supera el 50%. Además, esta región ya alberga el 54% de la clase media. Una proporción que aumentará al 66% en el 2030. Este segmento de población es el que compra las lavadoras, coches y demás bienes duraderos que consolidan la economía de un país. Y por ello el centro económico mundial está girando desde el Atlántico al Pacífico.

No perdamos en cuenta que casi 2/3 del crecimiento en el volumen de PIB mundial ya se genera en Asia. Y el nivel de desarrollo que han alcanzado muchos de los países de esa región ya les va a permitir producir y consumir sus propios productos y servicios. Atrayendo a las empresas occidentales y generando y manteniendo los puestos de trabajo necesarios para atender esa demanda. Este nivel de desarrollo y autosuficiencia lograda durante los últimos 15 años ya les permite una autonomía frente al mundo occidental que dentro de muy poco puede que percibamos de manera más explícita.

Porque China ya es líder mundial en el volumen de I+D dedicado al desarrollo de energías renovables. El número de coches eléctricos vendidos en China, mas de 1,5 millones, casi cuadruplica las ventas en Estados Unidos. Más del 65% de las baterías eléctricas producidas en el mundo se hacen en China. 10 de los 20 mayores puertos están en China; 15 en Asia. Respecto al desarrollo tecnológico, China es líder mundial en reconocimiento facial o en la tecnología 5G de telecomunicaciones. ¿Buscamos más ejemplos?

En fin. Que vienen curvas para los que no quieran o sepan adaptarse. Pero ojo, como dicen los anuncios sobre productos financieros, “rentabilidades pasadas no garantizan rendimientos futuros”. En nuestro caso, el desarrollo del mundo durante los últimos 75 años ha sido muy positivo para las economías occidentales y Japón. También para los países en desarrollo de Asia. Pero la evolución de los próximos 75 años parte de una situación muy distinta. Durante los próximos años veremos donde nos situamos los europeos.

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Rafael Ramiro

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Comments (8)
Jaime Oliveira • 2 meses ago

Gracias Ramiro. Empecé a leerlo por curiosidad y al final lo he leído entero con mucho interés. Hecho el diagnóstico ?qué hacer?Un abrazo, Jaime

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Rafael Ramiro • 2 meses ago

Gracias por tu comentario, Jaime! ¿Qué hacer? Pues desde Europa, reaccionar antes de que sea demasiado tarde. Debemos construir sobre lo que nos une y planta cara a China, India e incluso a Estados Unidos. Pero retomando las ganas de trabajar y competir.

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Felix • 2 meses ago

Excelente artículo Rafa

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Rafael Ramiro • 2 meses ago

Gracias Felix!!

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Alberto Levenfeld • 2 meses ago

¿Hasta que punto un gobierno como puede ser el de España, tiene conciencia de esta información, y cuáles van a ser sus políticas al respecto para no quedarse descolgado del resto de Europa?... miedo me da. Excelente análisis Rafael, da mucho que pensar.

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Rafael Ramiro • 2 meses ago

Gracias Alberto!

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Ambrosio • 2 meses ago

Muy buen artículo Rafa, muchas gracias. Domingo de invierno por la tarde, frente al fuego y muy relajado, leerlo nos vuelve a poner las pilas! Comparto tu opinión y preocupación. Un modelo político originalmente pensado para evitar guerras entre vecinos no parece ser el más adecuado para competir. El totalitarismo chino y el presidencialismo norte americano resultan mecanismos de decisión más eficientes que el fragmentado parlamentarismo europeo. Si sumamos a esto el peso de la burocracia que tienen que aguantar los contribuyentes, que acaban resultando en una presión impositiva para las empresas hasta un 50% superior al de las de USA, el panorama competitivo no es alentador. Probablemente el RU esté en mejor posición competitiva. Como lo ves? Un abrazo

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Rafael Ramiro • 2 meses ago

Gracias por tu comentario, Ambrosio. Resaltas el tema que a mi mas me preocupa: capacidad de decisión/ejecución. Respecto al RU, no creo que el Brexit les beneficie en ningún aspecto. Aunque tengan mayor capacidad de decisión, en el futuro inmediato de las luchas geopolíticas (y economicas), el tamaño de cada mercado interno resulta esencial. Su mercado interno pierde importancia relativa frente a China, India, US o Union Europea. Además, ojo com Irlanda del Norte y Escocia. Que van a intentar fragmentarlo aun mas...

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Por favor, exprésate con amabilidad, todos lo agradeceremos.

By Daniele Zedda • 18 February

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